Después de consultar con un buen médico oftalmólogo en Asturias y someterse a una cirugía refractiva, los pacientes experimentan importantes cambios en su vida diaria. Si has tenido que llevar gafas y has podido dejarlas después sabrás de lo que hablamos: es, nunca mejor dicho, como la noche y el día.

Tras la cirugía, y una vez que los cambios se asientan y dejamos de sentir las molestias del postoperatorio, llegando finalmente a disfrutar de la visión de una persona sana, notaremos de golpe pequeños detalles que hacían la vida más complicada y en los que a menudo ni siquiera habíamos pensado.

Si eres lector y encuentras placer en abstraerte en unas páginas antes de dormir, sabrás que con lentillas este momento es muy poco suave. No puedes despistarte y quedarte dormido o las lentillas se quedarán adheridas y dolerán al quitártelas, además de resecarte el ojo. 

Si tienes gafas, dormirse con ellas tampoco es muy cómodo, puedes clavártelas e incluso romperlas.

En la piscina o la playa, las gafas son un auténtico incordio. Hay que elegir entre ver lo que tenemos delante o estar cómodos al nadar o bucear.

Poner ejemplos de este tipo puede dar para muchos post como este. Así que para finalizar esta entrada te invitamos a que te pongas en contacto con tu médico oftalmólogo en Asturias en la Consulta Roberto Conde Seoane y, hagas realidad todos estos ejemplos gracias a la cirugía refractiva.