Una de las enfermedades oculares más comunes es el glaucoma. Mediante esta patología ocular, el nervio óptico se ve dañado y, como consecuencia de ello, se debe seguir un tratamiento de glaucoma en Asturias. El nervio se halla ubicado en la parte trasera del ojo. Al mismo tiempo, se ve conectado al cerebro y su función principal consiste en mandar mensajes de luz a este, haciendo posible la visión. Cuando se junta demasiado fluido en la parte anterior del ojo, este último incrementa la fuerza que ejerce sobre el propio nervio, presionándolo en exceso y, como consecuencia, dañando la visibilidad. El glaucoma es responsable de un alto porcentaje de las cegueras que padecen las personas sexagenarias.

¿Sabías que existen dos tipos de glaucoma?

El más común es el glaucoma de ángulo abierto. Se origina gradualmente y se recomienda acudir a un oftalmólogo o seguir un tratamiento de glaucoma en Asturias. Su manera de proceder se inicia cuando el ojo no es capaz de desaguar el fluido acumulado en la parte delantera. Como hemos detallado anteriormente, el exceso de presión sobre el nervio óptico puede llegar a provocar ceguera. En determinadas personas, se da la peculiaridad de presentar un nervio óptico más sensible de lo normal. Este hecho les hace tener más posibilidades de padecer glaucoma.

El glaucoma de ángulo cerrado o también conocido como glaucoma de ángulo estrecho tiene lugar cuando el iris se encuentra ubicado junto al ángulo de desagüe en el ojo llegando a taponarlo. Como resultado de esta acción, la fuerza ocular se incrementa en poco tiempo y da lugar a lo que se denomina ataque agudo. Los principales síntomas de un ataque agudo de glaucoma son:

- Vista borrosa.

- Dolor intenso en el ojo.

- Jaqueca.

- Vómitos.

- Visiones de colores en puntos de luz.

En la Consulta Roberto Conde Seoane atendemos todo tipo de patologías oftalmológicas.